PSEUDOPERIODISMO DE SANGRE



El “sensacionalismo” es, en palabras de la Real Academia Española, la “tendencia a producir sensación, emoción o impresión, con noticias, sucesos, etc.” La razón de ser de este fenómeno periodístico traspasa la necesidad humana de obtener información.

El sensacionalismo nace, según un estudio sociológico dirigido por Hank Davis, de una razón biológica: “Desde un punto de vista evolutivo, el impacto emocional de las historias sobre ataques de animales, parásitos mortíferos, y fuentes de agua contaminada esta clase de historias tiene sentido, pues nuestros ancestros probablemente habrían visto incrementar sus probabilidades reproductivas obteniendo ciertas clases de información sobre el mundo. Así, a pesar de que la probabilidad de que algo así suceda en la actualidad sea prácticamente nula, el sensacionalismo sigue vigente, y hay múltiples casos que lo demuestran”.

portada de la revista 'el jueves'
Portada de la revista ‘el jueves’

En España se han producido varios casos de sensacionalismo exacerbado. Pero el más sangrante fue el de la cobertura del 11-M, cuando las televisiones difundieron sin escrúpulos los restos humanos de miles de personas. Ese día cambió la manera de hacer periodismo en este país.

Desde entonces muchos medios han cambiado el pudor informativo por el “todo vale”, abandonando la premisa de que por encima de la información irrelevante, del detalle escabroso, está siempre la dignidad de las personas.

Ignacio Escolar, ex director del diario Público y actual colaborador de RNE y 59 Segundos, apunta otro caso de polémica mediática más reciente: el accidente de Barajas. En esa ocasión Público había sido acusado de cubrir la tragedia de forma sensacionalista, y su ex director respondió a las críticas diciendo que “la hiperreacción de la sociedad ante la prensa nos puede llevar a otro extremo tan o más peligroso que el amarillismo sanguinolento: ese mundo donde la muerte de 153 personas es una simple cifra”.


Tras reflexionar acerca del problema, Escolar, uno de los periodistas más importantes de España, asegura no tener clara la solución al problema, lo que nos da una idea de su alcance. Por su parte, Juan Gargurevich defiende que “no hay que escandalizarse con el sensacionalismo de hoy pues tal práctica tienen una estirpe que se pierde en los tiempos”. Gargurevich no considera el sensacionalismo un cáncer informativo, sino un mal menor de la profesión periodística.


Mi postura a este respecto es bastante clara. Abogo por la búsqueda, por parte de los periodistas, del punto dulce de las historias, ése que despierte las emociones de la gente sin abrumarla.

*Las fuentes empleadas para la redacción de este artículo son las siguientes:

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=sensacionalismo

http://dreamers.com/meson/opinion/opin5.html

http://www.maikelnai.es/2009/03/12/%C2%BFpor-que-vende-el-sensacionalismo/

http://www.escolar.net/MT/archives/2008/08/la-frontera-entre-informacion-y-sensacionalismo.html

http://www.slideshare.net/abelsuing/sensacionalismo

http://tiojuan.wordpress.com/2009/03/30/%C2%BFsensacionalismo-toda-la-vida/

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