“Si Galicia fuese una persona sería muy interesante”
Manuel Rivas (1957, A Coruña) entra el la cafetería del Hotel Preciados con paso pensativo. La víspera de la presentación de su último libro _La desaparición de la nieve (Alfaguara) _ el escritor gallego más importante del siglo XX nos regala su visión poética del periodismo, Galicia y el mundo. Mientras tanto, sofoca como puede el humo que emana de su teléfono móvil hasta que éste exhala el último pitido…
Pregunta. Juan José Millás tiene 361.000 entradas en Google, Maruja Torres, 111.000, Almudena Grandes, 309.000, Rosa Montero, 408.000, y usted… 841.000. Parece que es el columnista más mediático de El País…
Respuesta. Las grandes cifras me suenan como las pequeñas, nunca sé lo que significan. Bueno, las pequeñas sí lo sé… [Risas]. Cuando veo grandes cifras pienso en un aforismo de Jules Renard que decía que “la verdad acostumbra ser de pequeño tamaño”. Ojalá en esas ochocientas mil entradas haya algo interesante…
P. El blog Babab.com le echa otra flor… “Ha elevado su Galicia natal al crepúsculo del canto elegíaco”. ¿Cuál es la esencia de su tierra?
R. [Silencio prolongado]. Ser gallego viene dado al nacer, aunque no hagas ningún cántico [risas]. Galicia es mi hogar y el rostro del universo: el cosmos. Galicia es también el lugar desde el que veo el mundo. Para mí es allí donde se apoya la esfera terrestre, pues las cuestiones de la condición humana tienen en ella un buen escenario.
P. En alguna ocasión también la ha comparado con una isla…
R. Sí, porque Galicia es un país de emigrantes y náufragos. Se puede comparar con una isla por su trazo geográfico. Frente al tópico, las islas no están más alejadas del mundo, sino que sus gentes ven condensada su existencia, como en el arca de Noé. Galicia tiene una historia muy accidentada y poco reconocida. Si fuese una persona sería muy interesante.
P. ¿Es el hecho de que usted iniciase su carrera periodística a los 15 años la prueba de que periodista se nace y no se hace?
R. No tiene nada que ver, porque yo comencé pero también tuve que hacerme. Las herramientas más importantes del periodista son saber escuchar y saber decir. Los periodistas, como los boxeadores, pueden ser lo más heroico y al mismo tiempo lo más corrupto. Incluso el mal periódico es bueno, pues la peor mentira es el silencio.
P. ¿Qué le aporta este oficio?
R. [Dubitativo]. El periodismo vale lo que vale. Los lectores son quienes lo juzgan. El periódico es un espacio de igualdad y biodiversidad. Una noticia puede aparecer en la portada, pero no por eso vale más que la más arrinconada del diario. Éste es un espacio muy democrático. Es curioso que por la mañana nos informe sobre la actualidad mundial y al día siguiente sirva para envolver el pescado…
P. Usted estudió en Madrid pero su tierra es Galicia. ¿Cómo ve la profesión allí?
R. Yo estudié en Madrid porque me permitía compatibilizar el estudio con el trabajo. En cuanto a la prensa gallega, me parece positiva la supervivencia de la local. Es una pena que esa diversidad no se corresponda con la diversidad de ideologías…
P. ¿Qué se le pasa por la cabeza cuando le dicen que pierde el tiempo escribiendo en la prensa?
R. Los medios son soportes literarios. Vivo ese equilibrio con cierta esquizofrenia. Le dedico el mismo tiempo a un artículo que a un relato. El periodismo y la literatura se enriquecen, aunque a veces el periodista y el escritor boxeen en mi interior.
P. “Cuando leo el periódico pienso que todos los males de la humanidad son culpa mía”. ¿Hay algo que debamos saber de usted que no nos haya contado?
R. [Risas]. No, se trata de compartir. Me identifico mucho con los avances de la humanidad, y por eso también me siento responsable de sus fracasos. Sé que individualmente no los solucionaré, pero si cada uno ejerciese su responsabilidad…
P. ¿Cómo se puede evitar la confusión entre información y opinión?
R. Lo malo no es en que un periódico tenga una orientación ideológica, sino en que la tenga y la oculte. El contraste de fuentes es sagrado. Cuando se hundió en Prestige algunos periódicos me pusieron en la primera página diciendo que me estaba enriqueciendo a costa de la catástrofe. Pero yo había invertido mi dinero en la causa… Cuando ves tu foto en la portada de un periódico te sientes como los delincuentes de los westerns. Eso no es periodismo, sino puro gangsterismo.
P. La censura es uno de las lacras de la profesión. Resulta paradójico que en el año 2000 le privase de una subvención literaria por razones ideológicas la misma persona que redactó la primera Ley de Prensa de España…
R. La ley Fraga fue una estrategia política del régimen. Yo considero que alguien que fue vocero de la dictadura debería abandonar su carrera política en lugar de seguir reivindicando ese régimen. Fraga es una de las taras de la Transición.
P. ¿Qué les responde a quienes ponen fecha a la muerte de los periódicos impresos?
R. Si hiciésemos caso de esas profecías haría años que no tendríamos nada en las manos. Las cifras hablan de crisis, pero hoy se venden más periódicos que en el siglo XIX. Por otro lado, al humano no le gusta lo virtual, le gusta tocar las cosas. Los productos que más han evolucionado en los últimos tiempos son el vino y la gastronomía. Por algo será…
P. El contestador de su teléfono móvil transmite su inoperatividad con la alerta ‘Mayday’… _título del vídeo recordatorio de la catástrofe ecológica, que alterna como sonido de fondo los pitidos del código Morse con las declaraciones de los políticos que gestionaron la catástrofe_. Cuando lo ve, ¿qué le molestan más, los pitidos o las palabras?
R. Con el vídeo intenté evitar la voz propia que suele condicionar los filmes comprometidos. El mejor modo de evidenciar la tragedia era transmitir las voces del poder. Por eso empleamos voces reales, para evitar cualquier viso de manipulación.
P. “Salen unos pequeños hilitos… hay cuatro, en concreto. Se trata de cuatro regueros solidificados con aspecto de plastilina en estiramiento vertical”. ¿Qué siente un miembro gallego de Greenpeace al recordar esta frase?
R. [Risas]. Esa frase es uno de los hallazgos humorísticos del siglo. Está elaborada, escrita, memorizada… Por eso resulta aún más asombrosa. Al pronunciarla, Rajoy ejerció uno de los intentos más elaborados de infantilizar a la población. Trató a los ciudadanos como si fuesen tontos, y lo peor es que, al parecer, mucha gente está encantada de que la traten así.
P. El filósofo Rudolf Steiner dijo hace unos meses: “El catalán es un idioma importante, con una literatura impresionante. Pero el gallego ¿por qué ha de ser obligatorio en una universidad?” ¿Qué escritores gallegos le recomendaría leer a Steiner?
R. Ese incidente se debió a la desinformación de Steiner. A mí me parece un personaje muy interesante. Pero la universidad a la que él se refirió no existe. Steiner conoce mejor la cultura catalana que la gallega. No obstante, debería ser consciente de la importancia que tuvieron los cancioneros galaico-portugueses… Lo que dijo es un reduccionismo comparable a juzgar a España basándose en los atentados de ETA.
P. En una entrevista titulada ‘Palabra por palabra’ confiesa que le gustan las palabras “que parecen decir que va a pasar algo”. ¿Qué cree que va a pasar en Galicia?
R. La sociedad gallega se mueve como el andar simultáneo de Charlot _causal y casual al mismo tiempo_. En Galicia influye más la casualidad que la causalidad, por desgracia. El Gobierno tuvo errores basados en la falta de tradición de la cultura de la coalición en España. Eso hizo que no reivindicasen sus logros. El problema es la diferencia entre partido y facción. El partido representa los intereses de la nación y a la facción sólo le interesan los suyos propios. En Galicia aún no se ha dado ese salto.
P. ¿Y cuál es para usted el sendero político más acertado?
R. Yo me identifico plenamente con el federalismo del galleguismo democrático. En la República el federalismo ofrecía un espacio común para las ideologías de vanguardia. Pero por desgracia ya no está de moda. Aunque la vida da muchas vueltas…
3 comentarios
Abril 16, 2009 a las 7:36 pm
Una entrevista perfectamente equilibrada en sus contenidos, bien dirigida e introducida en sus ambientes al entrevistado que, a su vez, acompaña perfectamente con su enorme humanidad y sabiduría. Tiene ese nervio interno que permite que, entre entrevistador y entrevistado se mantenga el interés, hasta alcanzar precisamente con esa coda final un punto dulce, poético y de vibrante despedida. Todo ello precisamente muy “Rivas”: ahí reside el gran discurrir, en mi opinión, de la suavidad y encanto de toda la conversación mantenida: el chispazo del diálogo y reflexión inteligente entre dos mentes fundamentalmente poéticas y sensibles: os supísteis mecer, logrando romper un poquito más “el círculo de hierro de la palabra” de Bousoño. Por otro lado la poética del entrevistado no se empaña con la diáfana cotidianeidad y la contundente opinión tanto profesional como civil: en definitiva política. Reverbera con absoluta claridad su pasión por la vida: sus opiniones sobre el periodismo o la situación política de la Galicia actual se pueden resumir en una fundamental posición ética: no guardarse ningún “as” en la manga y exponer con espontaneidad y valentía previa la posición propia. Todo esto fluye, a lo largo de la charla, con una facilidad y espontaneidad realmente emocionantes: se nota que “no hay que conocer mucho al personaje”: “hay que querer mucho a la persona”. Enhorabuena por el buen momento que me has hecho disfrutar.
Mayo 10, 2009 a las 10:05 pm
Estoy de acuerdo con José María. Me alegra saber que todavía existe el buen periodimo y que la gente que empieza lo hace tan bien. Asi que mi mas sentida enhorabuena
Junio 1, 2009 a las 8:43 am
Elena, es muy buena la entrevista
! Enhorabuena! Sigue así
! Cuando te vea, recuérdamelo, te tengo que decir una pequeña cosa
!